sábado, 31 de mayo de 2014

¿Y si la rutina fuera diferente?

¿Y si cambiamos la rutina por un poco de amor? ¿Y si conseguimos que cada hora sea especial con un mínimo gesto que irradie felicidad y verdad?

Abrazar a alguien de tal forma que impregnes tu olor en su ropa para que tenga tu recuerdo presente aunque os separen kilómetros. Sonreír, sin ningún motivo, porque eres feliz, porque quieres contagiar tu estado de felicidad a personas que te importan. Un mensaje inesperado, una visita sorpresa, un beso que convierta un momento más en un momento mágico.

Que fácil es dar sentido a la vida, qué fácil es hacer que los días no sean iguales, que las horas sean mágicas, que los segundos contengan magia, que las sonrisas sean verdaderas y que todo sea inolvidable y único en la vida. Qué fácil es querer, qué fácil es demostrar y qué bonita es la vida si tienes esos pequeños granitos de arena que te hacen feliz.

Que la vida es más bonita si se comparte, si se vive en compañía de gente verdadera, de gente buena, de gente con arte, de gente feliz...