Y entonces, un buen día, le pregunté:
- ¿Por qué? ¿Por qué me elegiste a mí entre billones de personas en este idílico lugar como es el mundo?
- Porque el mundo no sería idílico si no estuviera formado por ti, por tu sonrisa, por tus ganas de luchar, de superarte, de ayudar a os demás; porque sin ti yo no tendría mundo, porque tú lo complementas y formas de él una circunferencia perfecta.
