Puede que sí, que sea una cobarde pero... ¿y qué más da? al fin y al cabo de eso está hecho el mundo, de cobardes... Si no, mirar a esa gente que agrede a otras personas con el rostro encubierto, o a aquellos que discuten a través de un mensaje de móvil, sin dar la cara, o a aquellos que mienten en cuanto a su identidad a través de una página web... porque en realidad somos eso, unos cobardes... que somos muy felices cuando todo va bien y damos la cara y somos muy cobardes cuando las cosas se tuercen.
Al fin y al cabo no tengo vergüenza de decirlo, porque lo soy, soy una cobarde... quizá la vida me haga más fuerte en un futuro... o quizá no. Quizá siga así, para siempre... y puede que a nadie le guste, pero, oye, que cada uno sea como es, que sea es la esencia de la vida... ser como nosotros mismos aunque para eso tengamos que ser unos cobardes.