viernes, 25 de abril de 2014

SER FELIZ...

Sabes que la vida te va bien cuando tienes una razón por la que levantarte cada amanecer, cuando tienes una meta por la que luchar, cuando tienes un hombro verdadero sobre el que apoyarte, cuando alguien te sorprende con un detalle o cuando tienes motivos para sonreír.

Y aquí, en estas pequeñas e insignificantes cosas radica la felicidad. No hacen falta grandes fortunas, grandes lujos ni grandes cosas para ser feliz; la felicidad consiste en estar rodeada de personas a las que quieres, de tus amigos, de tu familia. Consiste en valorar cada segundo de tu vida, en los planes inesperados, en las risas infinitas hasta que duele la mandíbula, en los mensajes inesperados, los reencuentros que llevabas esperando tanto tiempo o escuchar tu canción favorita al encender la radio. Pequeñas cosas que no se valoran, cosas que ocurren y que pasan delante de nosotros cada día…

Pero claro, nos pasamos la vida pidiendo una gran y lujosa vivienda, un cochazo de lujo, un móvil de última generación o una televisión en 3D… nos pasamos la vida valorando únicamente las cosas materiales, sufriendo envidia por lo que los demás tienen y amargados por no tener el dinero suficiente con el que comprar cuatro caprichos y no nos damos cuenta de que quizá somos más ricos y más felices que aquel que posee más dinero en su bolsillo.

Y ahora… ¡párate a pensar! ¿Acaso no tienes amigos con los que reír y hacer locuras?, ¿acaso no esperas reencontrarte con alguien que no ves en mucho tiempo?, ¿acaso no tienes una familia con la que vivir momentos únicos?, ¿no tienes esa película favorita con la que te emocionas cada vez que la ves?, ¿no tienes motivos por los que SER FELIZ?...


Valoremos todos, un poquito más, lo que tenemos cada día a nuestro alrededor, a quién se preocupa por nosotros y las cosas que nos sacan una sonrisa y vivamos segundo a segundo sin importar si alguien tiene más ropa que tú, un ordenador mejor que el tuyo o más dinero en el bolsillo y… ¡SEAMOS FELICES!.

martes, 15 de abril de 2014

Miedo

Y entonces sientes miedo. Miedo de mí, de la vida, del presente y del futuro. Miedo de qué pasará, de cómo pasará y de qué vendrá.

El miedo es algo inevitable, una sensación angustiosa, desagradable, inquietante y deprimente. Pero también es algo incontrolable. Incontrolable porque cuando lo sientes es porque algo te importa, porque algo no te deja estar tranquila, porque tienes ese miedo de "y si...".

"Y si..." dichoso "y si..." ¿Y si sale bien? ¿y si sale mal? ¿Y si lo paso bien? ¿y si vuelvo a ser la más feliz del mundo? ¿Y si están jugando conmigo? ¿y si alguien se ríe de mí? ¿Y si de verdad le importo tanto a alguien como para dejar todo por mí? ¿y si nadie tiene miedo de perderme? ¿y si le importo a gente que en realidad creo que no le importo...?. Miles de preguntas nos invaden la mente día tras día.

Pero la magia del miedo es que únicamente desaparece con el paso del tiempo, con hechos, conforme se va desarrollando el día a día y hagas lo que hagas estará ahí, contigo, haciéndote esa maldita compañía en momentos de soledad, de reflexión y de pensamiento.