Querido diario:
Aquí me encuentro, frente a un papel en blanco, escribiendo con tinta que derramo de mi corazón o de mis ojos, no sé.
Voy a escribir algo que ni yo misma sé que es porque me des-conozco. Me des-conozco, me miro frente al espejo y pienso ¿quién soy?... ¿soy una afortunada por vivir, por poder crear un futuro lleno de emociones y de fuertes sentimientos? o ¿soy una desafortunada por haber hecho ciertas cosas mal y haber perdido de mi vida a ciertas personas?, ¿afortunada por estar rodeada (en la distancia) de gente a la que le importo?, ¿desafortunada por no estar junto a alguien especial?, ¿afortunada por tener años por delante en los que experimentar vivencias increíbles? o ¿desafortunada porque físicamente no estoy junto a las personas que merecen la pena?...
Miles de preguntas me inundan diariamente, las noches son una batalla entre lo que estoy estoy viviendo y lo que me gustaría vivir. Mi almohada está cansada de las horas desveladas, de los pensamientos sin fin, de las lágrimas derramadas, de los sueños sin cumplir... Pero quizá, algún día, en algún lugar, todo cambie.
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