sábado, 7 de diciembre de 2013

Yo, yo no merezco la pena.

- ¿Sabes? Nunca pensé que llegaría a estar así.
- Así ¿cómo?.
- No sé, así. Así de tonta, así de idiota.
- ¿Tonta? ¿Idiota?.. No te entiendo
- Sí, joder. Así tan, sonriendo cuando veo que escribe. Embobada cuando miro sus fotos y veo su sonrisa. Tan perdida en algo, en alguien... bah, yo que sé. Supongo que no merece la pena.
- ¿El qué no merece la pena?
- Yo, yo no merezco la pena. Yo nunca seré lo suficiente para alguien, nunca conseguiré hacer a alguien feliz y si algún día lo consigo seguro que será como un suspiro, como un sueño, algo efímero.
- Tonta sí, tonta eres. Párate a pensar, mírate y recapacita lo que acabas de decir.
- Lo que acabo de decir es lo que llevo pensando desde hace días, semanas, meses... lo que ronda por mi cabeza, lo que la gente me ha hecho ver... pero ¿sabes? nunca nadie me había hecho tan feliz y sólo por aquellos instantes me merece la pena revivirlo aunque sea en mis pensamientos... aunque ya no merezca la pena.


No hay comentarios:

Publicar un comentario