martes, 27 de septiembre de 2016

Todos necesitamos a "alguien"

Todos necesitamos a alguien. Alguien que nos cuide, alguien que nos proteja, alguien que nos siga mirando fijamente cuando tengamos los ojos cerrados.

Alguien que nos haga temblar con solo oír su voz y que nos haga llorar con los pequeños detalles. Alguien que nos quiera cuando no nos queramos ni a nosotros mismos y que nos haga ver lo bonito que es la vida sólo porque nosotros existimos. Alguien que nos quiera no por lo que tenemos, si no por lo que en realidad somos.

Alguien que nos quiera por nuestras locuras, por nuestros gritos, por nuestros bailes bajo la lluvia. Alguien que nos ponga buena cara ante el peor de los problemas y que nos dé la suficiente confianza para saber que todo va a salir bien.

Alguien que nos quiera recién levantados, despeinados, al natural, sin tapujos, sin maquillajes, sin caretas falsas. Alguien que nos cuide cuando no queramos estar en este mundo ni saber nada de nadie. Alguien que nos haga reír con lo mínimo y que haga de una discusión, una bonita reconciliación. Alguien que nos anime cuando nos falte el aliento, que nos sonría cuando nos estamos equivocando y diga "no pasa nada".

Pero también necesitamos a alguien que nos ponga las cosas claras, que nos diga lo que está bien y lo que está mal, alguien que nos ponga los pies en la tierra y que nos haga estar en las nubes, pero ver la realidad en los momentos adecuados.

Alguien que nos regañe cuando no hagamos las cosas bien, que nos aconseje cuando el egocentrismo se apodere de nuestra cabeza, alguien que nos dé una palmada a tiempo, cuando necesitemos espabilar.

Pero sí, todos, absolutamente todos, por mucho que lo neguemos, necesitamos a alguien.

jueves, 22 de septiembre de 2016

No me digas que me has echado de menos

No me digas que me has echado de menos porque si no, me derrito.

Sí, no he estado aquí, quizá tampoco he estado allí, posiblemente no haya estado en ningún sitio y solo haya estado dando tumbos de acá para allá. Pero lo importante es que vuelvo, vuelvo a mis raíces, a mi lugar de origen, al lugar que tanto me ha inspirado cuando más lo he necesitado... y, posiblemente me haya ayudado más que cualquier ser que haya en este planeta.

Por mucho que se oculte, mi pasión, bueno, una de ellas, es escribir(te). Sobre todo o sobre nada, pero escribir(te). Te puedo escribir la mayor de las alegrías, pero también la mayor de las decepciones. Sea lo que fuere, cualquier cosa ha marcado mi camino en este mundo, aunque sigo reencontrándome con él y buscando mi destino. O quizá, no. Quizá lo busco pero no lo encuentre, porque el destino es eso, destino. Impredecible, inmenso, tan cercano como mañana y tan lejano como el futuro.

No me digas que me has echado de menos, porque si no, me derrito. Y si me derrito no me marcharé jamás, nunca dejaré de hacer lo que marca mi vida y mi camino. Nunca me alejaré de ti.